Un mes de enero de hace ocho años recibí una llamada de un numero telefónico desconocido. Tengo por costumbre contestar ya sea para responder una encuesta, saludo o cobro de banco. Esta vez fue una amiga a quien le había perdido la pista:
—Doctor, soy Noemí Cardona, ¿se acuerda de mi?
Mi repuesta afirmativa desencadenó la plática.
“Hace poco —dijo ella— vino al Paralibros del parque Bicentenario, donde yo soy la encargada, un señor que me regaló la copia de un libro suyo: Chumul de cuentos; lo leí y me gustó, he promovido su lectura y algunas personas quieren conocerlo”.
Así nació “La fraternidad literaria Bajo el Palo de Mango”, la persona que inició este movimiento cultural no se enteró lo que provocó (don Saúl Gómez falleció un poco después).
Este sábado, 4 de febrero de 2023, cumplimos ocho agradables años de reunirnos cada semana al amparo de nuestro mango. Han desfilado por ahí: escritores, cantantes, actores, aficionados a la lectura y muchos mirones que al asomarse, quedaron atrapados por la magia de nuestro árbol.
Este octavo aniversario me tocó en suerte presentar mi más reciente libro con cuentos (que no el último). “Cuentos Riales de Enrique Orozco”, auspiciado por la generosidad del presidente municipal de Villaflores: doctor Mariano Rosales Zuarth y el cobijo literario de mis compañeros de “La Rial Academia de la Lengua Frailescana”.
Mi querido y admirado librepensador, tío Gánigan, sentenciaba: “hijo, quien no es agradecido, no es bendecido”, por eso, yo agradezco a todos los que han hecho que mi vida de escritor tenga sentido: a mi prima Martha Elena de Coss que dijo: “vos no lo sabés, pero dentro tuyo hay un escritor”, a su hermano el Archiduque que mal aconseja: “sería bueno que dijeras más malcriadezas en tus cuento” (y no le hago caso), al querido presidente municipal de mi pueblo, nuestro gallo: “tío —dijo—, tu échale pa’ delante con tus cuentos que yo te apoyo”. A mis primos los Juanes (Rodolfo y Roberto), a Jorge Luis Zuarth y Miguel Carballo que viajaron desde Tuxtla Gutiérrez para estar conmigo. Y no puedo dejar de mencionar a mis fraternos del Palo de Mango: Floricel Santizo, Noemí Gómez, Luis Fernando Álvarez, Oscar Sumuano, Carlos R. Sunuano (por su sabrosa relatoría) Edith Sartí, Marta Elena Rivas y un largo etcétera. Quiero terminar esta pequeña crónica agradeciendo a los que asistieron al evento y compraron mi libro, como Carlos Vila que llegó al parque cuando la algarabía había comenzado: “dame cinco libros, mañana te pago” y se fue. El domingo llegó a mi casa, le ofrecí café y pan: “vine temprano —dijo entre risas— porque sos capaz de sacarme en un cuento diciendo que no te pagué” (te salvaste amigo) ¡Y VAMOS POR MÁS, GRACIAS A TOOODOS!
Enrique Orozco González